¿QUÉ SIGNIFICAN LOS PORCENTAJES EN LOS ESTUDIOS DE LAS VACUNAS?

06-mar-2021

La carrera por las vacunas avanza cada día más. Las primeras en aparecer fueron las Pfizer y BioNTech y Moderna con una tasa de eficacia del 95% y del 94.5% respectivamente; la tercera en llegar fue Sputnik, proveniente de Rusia con una eficacia superior al 90 %.

¿Pero qué significan realmente estos porcentajes?

En Guía tu Salud te contamos todo sobre lo que significan.

En la lógica fundamental de los ensayos de vacunas actuales (elaboradas hace más de un siglo); los investigadores vacunan a algunas personas y dan un placebo a otras. Posteriormente, esperan a que los participantes enfermen y observan cuántos son los enfermos de cada grupo.

En el caso de Pfizer, se reclutaron 43.661 voluntarios, se esperó a que 170 personas tuvieran síntomas de COVID-19 y dieran positivo en la prueba. De estas 170, 162 habían recibido una inyección de placebo y solo ocho habían recibido la vacuna real.

A partir de estas cifras, se calculó la fracción de voluntarios de cada grupo que enfermaron. Ambas fracciones eran pequeñas, pero la fracción de voluntarios no vacunados que enfermó fue mucho mayor que la de los vacunados. Los científicos determinaron entonces la diferencia relativa entre esas dos fracciones, diferencia a la cual los científicos llaman eficacia. Si no hay diferencia entre los grupos de la vacuna y el placebo, la eficacia es cero.

Por otro lado, existe la incógnita entre la diferencia entre eficacia y efectividad, términos totalmente diferentes entre sí.

La eficacia y la efectividad están relacionadas entre si, pero no son lo mismo. Por un lado, la eficacia es solo una medida realizada durante un ensayo clínico, mientras que la efectividad es lo bien que funciona la vacuna en el mundo real.

Es posible que la efectividad de las vacunas contra el coronavirus coincida con su impresionante eficacia en los ensayos clínicos. Pero si las vacunas anteriores sirven de guía, la efectividad puede resultar algo menor.

Es decir, existe un desajuste que se debe a que las personas que participan en los ensayos clínicos no son un reflejo perfecto de la población en general. En el mundo real, las personas pueden tener una serie de problemas de salud crónicos que podrían interferir con la protección de una vacuna, por ejemplo.

¿Pero para qué son efectivas exactamente las vacunas?

Los ensayos clínicos llevados a cabo por Pfizer y otras empresas se diseñaron específicamente para ver si las vacunas protegen a las personas de enfermar por COVID-19. Si los voluntarios presentaban síntomas como fiebre o tos, se les realizaban pruebas para detectar el coronavirus.

Pero hay muchas pruebas de que la gente puede infectarse con el coronavirus sin mostrar nunca síntomas. Por lo tanto, es posible que algunas personas que se vacunaron en los ensayos clínicos también se infectaran sin darse cuenta. Si esos casos existen realmente, ninguno de ellos se refleja en la tasa de eficacia del 95 por ciento.

Las personas asintomáticas pueden seguir contagiando el virus a otros. Algunos estudios sugieren que producen menos virus, lo que los convierte en una amenaza menor que las personas infectadas que desarrollan síntomas. Pero si las personas se vacunan y luego dejan de usar mascarillas y tomar otras medidas de seguridad, sus posibilidades de contagiar el coronavirus a otros podrían aumentar.

Las vacunas no protegerán solo a las personas que las reciban, sino que ayudarán a frenar la propagación del virus, con el tiempo reducirán las tasas de nuevas infecciones.

FUENTE:CDC


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