ALMACENAJE Y TRANSPORTE, EL FRENO PARA LA VACUNA COVID-19

19-nov-2020

Antes de la posibilidad de una vacuna para combatir el COVID-19 se pensaba que el gran desafío sería lograr una fórmula para combatir el virus al 100 por ciento, sin embargo, ahora que varios laboratorios desarrollan esta esperanza para la humanidad, se presenta otro reto no menor: el transporte y almacenamiento de la cura.

Y es que almacenamiento a temperaturas muy bajas de la potencial vacuna contra el COVID-19 es uno de los problemas más grandes en la logística de distribución.

Proveer una vacuna contra el coronavirus desde los lugares de fabricación a distintos territorios del mundo es una de las problemáticas que más preocupan a las partes involucradas.

Y es que países con suministro de electricidad inestable no podrán almacenar las ampolletas a temperaturas bajas como las que son necesarias para preservar la vacuna.

De acuerdo a la OMS, ningún sistema de salud del mundo está preparado para cubrir las necesidades de almacenamiento y transporte de la cadena de frío de dos de las vacunas de la COVID-19 que actualmente se encuentran en la tercera fase de ensayos clínicos.

El subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el doctor Jarbas Barbosa, explicó que, de las diez vacunas en la tercera fase de ensayos clínicos, dos de ellas utilizan la novedosa tecnología “de usar material genético del virus” y que no hay ninguna otra vacuna utilizada en el mundo que comparta estas características.

Barbosa indicó que la Organización Panamericana de la Salud está hablando con instituciones financieras para fortalecer las cadenas de frío de los países ya que cualquier nación del mundo que quiera usar la vacuna va a necesitar cambios o conseguir nuevos almacenes para conservarla a esa baja temperatura.

Sin embargo, especificó que cuando la vacuna llega a las salas de vacunación no es necesario que se encuentre a -70ºC ya que se puede almacenar entre 2ºC y 8ºC durante un periodo de hasta cinco días.

El problema radica cuando esté en los almacenes centrales y cuando sea transportada a algún destino.

Ante esta situación ya se estudian otras alternativas, una de ellas es vacunas en polvo.

De acuerdo con la revista Business Insider Mikael Dolsten, uno de los científicos que están detrás de de una de las vacunas en fase 3 actualmente se trabaja en una presentación en polvo que podría ser una potencial solución a los problemas de almacenamiento de la forma líquida que debe mantenerse a temperaturas tan bajas.

La vacuna en polvo tiene el mismo principio activo, que es el ARN mensajero pero en vez de ser una solución líquida se la presenta como un liofilizado, que es un polvo que contiene la molécula. Esto implica que antes de inyectar a la persona tiene que ser reconstituida por un profesional, es decir, convertir el polvo en una solución.

La gran ventaja de este tipo de vacuna, de acuerdo al especialista, es que puede mantenerse a temperatura de refrigeración normal.

La posible solución al problema de la refrigeración de la vacuna, que se presenta como un polvo, presenta pros y contras. La principal ventaja es que se pueden garantizar las entregas a distintas partes del mundo que no pueden garantizar la refrigeración que requiere.

La gran desventaja de la vacuna en polvo es que se necesitan volver a realizar ensayos clínicos que demuestren que una vez que son reconstruidas, tengan la misma o una eficacia similar a la que se está probando hoy.

Mientras tanto, a la espera de la cura que termine con la pandemia, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han recomendado a los departamentos de salud de los distintos estados de Estados Unidos que no compren congeladores ultrafríos, que cuestan entre 10.000 y 15.000 dólares cada uno, ya que pronto estarán disponibles otras vacunas con requisitos de almacenamiento menos exigentes.

 

 

 

 

 

 

 

 


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